Como elegir un envase que no filtre aceite

Si te preocupa manchar a tus clientes con el aceite de tus platos, lee este artículo para entender mejor la propiedad que convierte a un envase en el perfecto para platos con mucho aceite.

Es tan importante disfrutar de una buena cena como no tener que preocuparse de que el plato sujetado o el bocadillo que se lleva a casa pueda manchar al cliente o a su entorno. Esto se consigue a través de la impermeabilidad u oleofobia de los envases. Como su propio nombre indica, los envases oleofóbicos rechazan el aceite y no dejan que traspase su superficie, manteniendo la grasa aislada de las manos del consumidor.

El concepto oleofóbico es cada día más conocido ya que está muy relacionado hoy en día con el mundo de la telefonía y las nuevas tecnologías. Es una propiedad diferenciadora de las pantallas de los smartphones de última generación. Aplicándose a la inversa, la implantación de esta propiedad en la pantalla consiste en la aplicación de una pátina sintetizada químicamente que provoca el rechazo de la grasa desprendida por los dedos durante su uso, dejando la superficie libre de huellas.

Hay materiales que de por sí son aislantes del líquido y el aceite dada su baja porosidad, como es el caso de las tarrinas herméticas de plástico o el aluminio. En caso de no tener pliegues o cortes, son envases que mantienen de manera constante el aceite alejado del exterior y son la opción más efectiva y duradera para ensaladas, salsas, sopas y cremas.

La impermeabilidad de los envases naturales está, normalmente, sujeta a la temporalidad de su servicio debido a la porosidad de su superfície. Las estructuras de madera, pulpa y cartón tienen una resistencia al aceite de unos, normalmente, quince o veinte minutos dependiendo del tratamiento químico que se les da. En el caso del papel y del cartón, este tratamiento es muy necesario debido a la composición del material (fibra de papel muy porosa y permeable).

Una de las maneras de hacer que el papel no deje traspasar el aceite es la parafina, normalmente encontrada en bolsas de bocadillo y de croissant, que lleva una pátina plástica interior. El aceite del bocadillo resbala y se mantiene en el interior, haciendo que la mano del cliente no se manche a través del papel. Esta aplicación de la parafina aporta, de todos modos, una estanqueidad sujeta al tiempo de consumo del producto.

Sea cual sea la opción que decidas elegir, acuérdate de esta característica a la hora de ofrecer tu producto al consumidor, puesto que es un requisito a la orden del día, sea un envase de plástico, aluminio, cartón o madera natural, teniendo en cuenta siempre qué producto ofreces a tu cliente.

No te olvides de: