Archivo por meses: junio 2015

  • La economía circular del papel

    La economía circular del papel constituye un ejemplo paradigmático de generación y producción de objetos a partir de los residuos de otros.

    En el mundo del packaging, los principios sostenibles de reducción, reutilización y reciclaje se aplican a través de la compostabilidad y la biodegradación, dos de los pilares básicos a la hora de fabricar productos monouso.

    El papel se genera a partir de plantaciones específicas dedicadas a producir madera de manera cíclica y continua. Estas plantaciones de sirven para extraer fibras de la pulpa que, una vez tratadas, aportan el papel a partir del cual se crean infinidad productos distintos como revistas, periódicos, libros y envases o packaging. De este modo se generan también otros materiales derivados como el cartón o el papel kraft.

    En el terreno del packaging ecológico, papel y cartón son los reyes. Junto a las maderas naturales, son los productos con una mayor capacidad compostable, y por lo tanto, son los materiales que no generan residuos más allá de los que se puedan dar en su producción.

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    El papel y el cartón pero, completan de una manera más rápida la rotación de la economía circular, y permiten un proceso de reciclado eficaz a partir de la separación y limpieza de sus fibras. A partir del proceso de recuperación del producto natural, posteriormente se vuelve a fabricar, generando producto a partir del residuo.

    La importancia del reciclaje recae en el beneficio que aporta el hecho de no generar excedentes residuales a partir de la reproducción de materiales desechados. Cada vez que tiras una bolsa de papel al contenedor azul contribuyes a que se reduzcan los residuos y se pueda volver a dar un empleo a eso que ya, aparentemente, no lo tiene.

    La industria del packaging pretende entrar en un bucle paradójico: generar un ciclo de vida útil eterno a partir de envases de un solo uso, reduciendo al máximo el impacto medioambiental que supone el consumo de los mismos.

  • Envases de plástico para comida: PLA, PET, PP, PS y OPS

    Si pensamos en el envase desechable para alimentación perfecto lo primero que nos vendrá a la mente será la seguridad alimentaria, es decir, asegurarnos con total certeza de que el envase en cuestión mantenga inmutables las propiedades de los alimentos, que sea resistente a agentes contaminantes y minimice el impacto ambiental. A su vez buscamos que éste sea práctico, ergonómico, liviano y transparente. En Pick d Pack lo hemos encontrado.

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  • Como elegir un envase que no filtre aceite

    Si te preocupa manchar a tus clientes con el aceite de tus platos, lee este artículo para entender mejor la propiedad que convierte a un envase en el perfecto para platos con mucho aceite.

    Es tan importante disfrutar de una buena cena como no tener que preocuparse de que el plato sujetado o el bocadillo que se lleva a casa pueda manchar al cliente o a su entorno. Esto se consigue a través de la impermeabilidad u oleofobia de los envases. Como su propio nombre indica, los envases oleofóbicos rechazan el aceite y no dejan que traspase su superficie, manteniendo la grasa aislada de las manos del consumidor.

    El concepto oleofóbico es cada día más conocido ya que está muy relacionado hoy en día con el mundo de la telefonía y las nuevas tecnologías. Es una propiedad diferenciadora de las pantallas de los smartphones de última generación. Aplicándose a la inversa, la implantación de esta propiedad en la pantalla consiste en la aplicación de una pátina sintetizada químicamente que provoca el rechazo de la grasa desprendida por los dedos durante su uso, dejando la superficie libre de huellas.

    Hay materiales que de por sí son aislantes del líquido y el aceite dada su baja porosidad, como es el caso de las tarrinas herméticas de plástico o el aluminio. En caso de no tener pliegues o cortes, son envases que mantienen de manera constante el aceite alejado del exterior y son la opción más efectiva y duradera para ensaladas, salsas, sopas y cremas.

    La impermeabilidad de los envases naturales está, normalmente, sujeta a la temporalidad de su servicio debido a la porosidad de su superfície. Las estructuras de madera, pulpa y cartón tienen una resistencia al aceite de unos, normalmente, quince o veinte minutos dependiendo del tratamiento químico que se les da. En el caso del papel y del cartón, este tratamiento es muy necesario debido a la composición del material (fibra de papel muy porosa y permeable).

    Una de las maneras de hacer que el papel no deje traspasar el aceite es la parafina, normalmente encontrada en bolsas de bocadillo y de croissant, que lleva una pátina plástica interior. El aceite del bocadillo resbala y se mantiene en el interior, haciendo que la mano del cliente no se manche a través del papel. Esta aplicación de la parafina aporta, de todos modos, una estanqueidad sujeta al tiempo de consumo del producto.

    Sea cual sea la opción que decidas elegir, acuérdate de esta característica a la hora de ofrecer tu producto al consumidor, puesto que es un requisito a la orden del día, sea un envase de plástico, aluminio, cartón o madera natural, teniendo en cuenta siempre qué producto ofreces a tu cliente.

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